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Mostrando las entradas de octubre, 2026

Una tardecita de fóbal

Cuando muchos duermen la siesta, quizás la última hasta dentro de una semana.   Cuando la ventana medio abierta de la cocina, deja entrar al viento que aplacará el olor a tuco, que se aferra a cortinas y repasadores sin cejar.   Cuando el sol empieza a mirar a los ojos, anunciando que en cuestión de horas, habrá que irse a dormir temprano para encarar la semana que se viene. Cuando el domingo se diluye, en ese y en cualquier barrio de la ciudad, la ceremonia se repite. El pibe que llega, en bici, en monopatín o en bondi; qué importa cómo!  Se anuncia con la cara iluminada de emoción, esa que fue palpitando toda la semana.  Y ahí lo espera el tipo, que lo saluda con cortesía, tratando de guardarse más de un sentimiento para más tarde.  Los va a necesitar. Así son las tardes de domingo en esta ciudad.  Todo lo vivido, se pone a prueba una y otra vez, tanteando, cada uno de los infinitos nudos que afirman uniones entre los que se quieren de verdad....