- ¿Sabés qué pasó en la cuadra del kiosco? - - No. ¿Por? - - Dos patrulleros, la calle cortada. - - Averiguo. Aprovecho que tengo que ir a la panadería.- La casa del 466 no era lo que se dice, un palacete, tampoco una de esas que tienen frentes con jardín, donde muchos se paran a ver las flores. Ya el solo hecho de caminar por su vereda no es tarea fácil. Baldosas rotas y otras que no están, hacen que quien quiera distraerse mirando el frente de la casa, tiene muchas posibilidades de pegarse un porrazo. Eso si, el olor a pis de gato es una especie de certificado de domicilio para el que quiera saber por dónde anda. Los vecinos, vaya a saber porqué, evitaban hablar de esa casa, de quién la habitaba, de si tenían perro, gato, canarios. Pero sí, siempre la incluían en el grupo de esas tres casas, que " no están cuidadas y que afean el barrio". - ¿Y, qué averiguaste? - - No mucho. La del kiosco d...