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Mostrando las entradas de 2026

Revolveme la salsa!

-  ¿Sabés qué pasó en la cuadra del kiosco? - -  No.  ¿Por? - -  Dos patrulleros, la calle cortada.  - -  Averiguo.  Aprovecho que tengo que ir a la panadería.- La casa del 466 no era lo que se dice, un palacete, tampoco una de esas que tienen frentes con jardín, donde muchos se paran a ver las flores.  Ya el solo hecho de caminar por su vereda no es tarea fácil.  Baldosas rotas y otras que no están, hacen que quien quiera distraerse mirando el frente de la casa, tiene muchas posibilidades de pegarse un porrazo.  Eso si, el olor a pis de gato es una especie de certificado de domicilio  para el que quiera saber por dónde anda. Los vecinos, vaya a saber porqué, evitaban hablar de esa casa, de quién la habitaba, de si tenían perro, gato, canarios.  Pero sí, siempre la incluían en el grupo de esas tres casas, que " no están cuidadas y que afean  el barrio". -  ¿Y, qué averiguaste? - -  No mucho.  La del kiosco d...

Yo vi jugar al 10

Había un programe en la tele, creo que en el año 73, que duraba toda la tarde.  Quizás era Matineé, donde estaba la Tía Valentina.  Un día llevaron a un pibe que jugaba en las inferiores de Argentinos Juniors, los famosos Cebollitas.   Esos programas tenían un poco de todo, se daban de lunes a viernes después de almorzar, y estaban hechos para acompañar.  Era usual por entonces, que las mujeres no trabajaran fuera de la casa, sino se dedicaban al laburo del hogar, y la pesada crianza de los chicos (nunca menos de dos).  Entonces la tele siempre estaba encendida, como para que fuesen más llevaderas, las tares hogareñas. El pibe en cuestión, estaba en un costado de la imágen haciendo jueguitos con la pelota (hoy freestyling).  Era algo simpático para ese programa, pero no para mi.  Al otro día fuí corriendo a contarle a los chicos de mi equipo, Los Leones, que había visto en la tele a uno de los Cebollitas, y que si nosotros avanzábamos en el campeo...

Buenos Ayres

Nací en los sesenta en Mataderos, barrio porteño, si los hay.  Llamado en un momento el Arrabal, la puerta de atrás de mi ciudad.  Claro, todos llegaban en barcos a La Boca, allá lejos, en la otra punta.  Pero mis calles fueron la entrada de los que venían en carretas, a caballo, ahí dónde se recibía el ganado, con destino final, los mataderos y saladeros.  Vaya a saber por dónde estarían. Pero esa gran puerta trajo también, una parte importante de la materia prima que fue formando el carácter del Porteño.  Si por el Riachuelo entró el lunfardo y el Tango, en las valijas de nuestros abuelos, por estos lares recibimos el mate, las milongas, el asado. Es cierto, me fuí del barrio, a mis cinco años, pero jamás perdí la identidad que corre por mi cuerpo y que me hace estremecer cada vez que escucho algún compás del fuelle de Piazzolla. Y si digo Astor, mil veces caminé por Callao, buscando esa bendita vidriera, y me di cuenta que al final de cuentas, fue siempre una...

Querido diario

Querido diario: Es raro estar escribiendote esto después de tantos años.  Ni quiero hacer la cuenta!  Es que ya había olvidado tal vínculo diario contigo, y conmigo obviamente.   Aún persiste mi asombro.  No sé si estás al tanto, pero de manos de quién menos lo esperaba, apareciste nuevamente, en medio de un par de libros de Asimov, y El Gráfico del 86, que mostraba la copa en lo alto, tanto en la tapa como en la contratapa. Cualquiera en mi lugar se hubiese sumergido dentro tuyo, buscando algún tesoro, en medio de tan desteñidas y ajadas hojas.  Pero no es mi caso.  De inmediato, busqué una Bic trazo gruso, y sin que la melancolía me ganase, apoyé tus tapas sobre mi escritorio y, aquí me ves, dispuesto a continuar con aquello que tuvo una pausa de apenas cuarenta y pico de años. No sé por donde arrancar, es que llegaste sin avisar, y no creo estar preparado para la ocasión.  Dejame recordar un poco ... Durante todos estos años me crucé con escrit...

Compañeros

Y si.  Pasaron exactamente cuarenta y seis años. Apareció por ahí (casa de los padres de Gaby Cilenti), un álbum de fotos mías, entre las que se encontraban, 32 (un rollo) tomadas con mi Kodak Instamatic, joya, nunca taxi.  El Chino tuvo la gentileza de escanear una por una, y creí conveniente que con la ayuda de la tecnología, mejorarlas un poco, para paliar el rigor del paso del tiempo en ellas (lástima no poder hacer lo mismo con mi deteriorado cuerpito). Las compartiré desde mi Google fotos, pero me pareció bueno, recordar algunas cosas de esos días, y ayudar a los que el Alemán les está rodeando el rancho. Los que fuimos:     Chino     Lore     Rocco     Gaby     Turco     Pipa     Colo K     Gustavo     El que suscribe ¿ Olvido a alguien? No voy a escribir ni un cuento ni una novela, simplemente, tiraré una serie de recuerdos descolgados, y el que quiera, haga su aporte. Fuimos al d...