(Dedicado a mi amigo Fabi) Yo creo que nadie quería ir al arco porque no era una empresa sencilla. Se enseñaba el oficio de Arquero como quien lo hace con un aprendiz de carpintería o de albañil. Mi llegada a Itu en el año 67 fue bienvenida por los pibes de mi edad, ya que al tratarse de un barrio muy pequeño, diría que fronterizo (tres zonas según la Filcar lo rodeaban) aportaba un futuro integrante a los planteles vigentes. Mejor dicho, esperarían a que le pudiese pegar a la número cinco para por lo menos armar un cabeza. Ante la inexistencia de probos en las porterías , fue que hube de aprender los gajes del oficio, desde una tribuna viendo al memorable Gato Marín, o leyendo notas y reportajes en la Revista Goles. Y no mucho mas que eso. Así fue cómo las dos primeras cosas que puse en práctica fueron: marcar con el talón de mis botines (supongamos que tenía) sobre la imaginaria línea del área chica, la posición de ambos palos del arco (o lo q...