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Es sólo rockanrroll (and I like it!)

Es imposible escuchar estas canciones y no pegarme un viaje montado en el bondi de los recuerdos.  En este caso me voy directo a la pieza que daba a la calle Mburucuyá y que compartía con mi tío Héctor.  Cada tardecita me sentaba sobre la cama con colcha en dos o tres tonos de azul y encendía ese tocadiscos portátil tipo valijita que mi vieja me había regalado cuando Ana se casó y se llevó el Winco, dejándome rengo y con dos o tres discos recién adquiridos. Comprar un lp para mi era una ceremonia, que se daba si para mi cumple ligaba algunos mangos o si las notas del cole me daban fuerza como para pedir que me habiliten el efectivo necesario para elegir un tesoro de vinilo. Es por eso que parte de mi música se guardaba en casettes que me grababan los pibes aunque no tuviese dónde reproducirlos en mi casa, pero eso no importaba, estaban conmigo y cuando menos lo esperaba de cualquier lugar aparecía un radiograbador y yo sacaba pecho y daba cátedra de rockanroll.  Una parte...

Alta en el cielo ...

Cualquiera que viese la  imagen desde una cierta distancia no dudaría en afirmar que se trataba de una producción especial para una foto o para celebrar un evento patrio.  Un cielo terriblemente celeste descansaba sobre un manto blanco formado por decenas de guardapolvos que el sol de este mediodía les daba un matiz especial, similar al nácar.  Eso parecía, es cierto, pero en realidad no era otra cosa que la ceremonia de izar la bandera como cada día se hacía. Doce y cincuenta todos se apresuraban a entrar.  Las mamás o los hermanos más grandes despedían con un beso y se quedaban en la puerta hasta que sonara la campana que llamaba a formar fila. Los micros en la puerta con el motor encendido aportaban personajes en medio de un bullicio general, mezcla de entusiasmo y de inocencia.  Y a un par de cuadras, allá por donde paran los colectivos de línea, siempre venía corriendo uno que llegaba tarde de la mano de alguien que llevaba el portafolios, el delantal sin p...

(La) Reconquista (parte 2)

  -Si señor, desde las 6.30 estamos abiertos.  Le reservo una habitación.  ¿Nombre y apellido?- El Residencial Urquiza no era una de las opciones de alojamiento turístico en Reconquista.  En realidad esta no es una ciudad que reciba turismo, pero hay cierto movimiento de gente que entra y sale de la ciudad y que necesitan de una cama limpia y una ducha caliente, casi siempre viajantes y hombres de negocios, y algún que otro pasajero que venga a ver parientes para cuestiones que no impliquen alojarse en la casa del fulano o fulana en cuestión.  Este Residencial tenía solamente dos habitaciones con baño privado, y otras tres con uno único compartido.  Una cocina que se podía usar e inclusive comer allí porque era grande y tenía una mesa como para más de diez personas, pero casi sin excepción no la visitaban más que para calentar el agua del termo Lumilagro o similar. Julio pagó su viaje en taxi y al bajar en el número 734 de la calle Urquiza, vio como se abrí...

(La) Reconquista (parte 1)

Ya casi era medianoche y el micro de La Veloz del Norte, entraba a la terminal de Reconquista, en una noche fría, poco aconsejable para no tener un lugar cierto donde dormir.  " Paramos quince minutos " se escuchó por los parlantes del colectivo, esos que hace unos minutos dejaban oír las voces en inglés de unos tipos que pergeñaban un plan para robar un tren en los albores del siglo pasado. A través de los grandes ventanales que rodeaban al hall central, se podía ver allá en el fondo las luces del bar/confitería del lugar, aún atendiendo, lo que fue un alivio para Julio.  Algo caliente debía comer y tomar y después ver dónde pasar la noche. Mesas para elegir había y se fue a una que estaba en la otra punta de la puerta para evitar una corriente de aire, que a esta altura de la noche, no sería muy oportuna soportar.  A dos o tres mesas una familia con cara de sueño y frío esperaban con un par de valijas, vaya a saber si un nuevo micro o alguien que los fuese a buscar. Más...

Un valsecito para Julio (final)

 - Parece que va a seguir el mal tiempo, después de comer me voy a ir a la Terminal, así saco un pasaje para Reconquista -  Julio mientras cargaba el mate de yerba para hacerle la segunda a Elvira que estaba meta amasar lo que serían unos tallarines a la bolognesa para chuparse los dedos (según sus propios dichos) -  Pero ¿ya se va a ir?  ¿Se va a perder la Kermesse? - -  ¿Es hoy o mañana?  Porque si es hoy, la veo dificil, si no para la lluvia ... -   Elvira recibió el primer mate, y mientras limpiaba la bombilla con el delantal, le respondió - Hoy viernes, en el Club Social, si hay mal tiempo lo corren para mañana, pero escuché en la radio que a la tarde cambiaba el viento e iba a limpiar.  Fresco pero sin lluvia - Le devolvió el mate y siguió - Quédese, y me acompaña, ¿Sabe cuántos años que no voy a una Kermesse? - -  No quiero molestar mas, y además, necesito seguir mi camino, tendría que estar mañana a primera hora allí - -  M...

Más de treinta y siete escalones

(Este es un reportaje extraído de la versión dominical de El Heraldo de Firmat en su edición del día 11 de abril del 2021.  Jorge del Solar, entrevista a Eliseo Pereyra, nuevo Record Guinness, el primero oriundo de la localidad de Salto y alrededores) - ¿Cómo fue que se le ocurrió esto de las escaleras? - -  Yo nací en el campo, cerca de Salto, en un caserío dónde vivíamos. con mis padres y tres hermanos, todos más grandes que yo.  Era todo llano, hasta dónde nos dieran los ojos.  Correr era la manera natural que teníamos de hacer propia semejante extensión de tierra.  Nosotros, y los animales también, los caballos, los perros y hasta las gallinas intentaban alguna carrera cuando algo las molestaba.  Pero un día mi padre se enfermó y hubo que llevarlo a la Capital.  Yo era demasiado chico como para quedarme a cargo de mis hermanos y me llevaron a lo que fue mi primer viaje en tren.  Si bien para cualquier chico de mi edad viajar en una formación d...

Un valsecito para Julio (Parte 3)

 -  ¿Qué pasó con tu pensionado, ya se fue? -  Mientras Elba calentaba la leche para sus hijos, aprovechó que pasó su madre por la puerta de la cocina, para meter un poco de cizaña.  Ganas de pelear nomás. La profesora casi sin darle mucha importancia le contestó,  - Salió temprano pero va a volver, ahí están sus cosas -  Y se fue a la tiendita, a ordenar, limpiar y estar allí , como cada mañana desde que decidió que ese iba a ser su refugio. Cualquiera que la viese por primera vez y conociese algo de ella, diría que es una típica solterona de pueblo.  Profesora de piano, vestida como tal, fuera de la moda. Pollera larga, camisa abrochada al cuello, saquito de lana, pelo corto, y nunca acompañada por un hombre, casi que Julio era una excepción.  Pero la realidad es que se enamoró muy jovencita de su profesor de piano, Don Carlos Vera, relación de la que nació Elba, la más grande de las dos pero que no pudo prosperar porque el individuo en cuestión...