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Dinamita

Según el mapa, este tramo de la ruta 40 hasta Pareditas recorre más de 150 kms de piso complicado y paisaje incierto. Ideal para embarcarse en una aventura de vacaciones con vehículo y equipamiento acordes al lugar. Pero no para equivocarse con un Fiat Palio un 20 de junio a las tres de la tarde.


Gabriel subió la música para no escuchar las piedras golpear debajo del auto. Una luz roja apareció en el tablero.

- Puta madre y ahora que mierda le pasa!  -  Bajó la velocidad y buscó algún claro dónde parar. El paisaje no era muy tentador.
- Temperatura! - Se hizo a un costado y dejó que el auto parase solo, unos cuantos metros más adelante.  Ni llegó a abrir la puerta y vió la nube de vapor que brotaba por los costados del capót.
Se quedó apoyado sobre la puerta recordando que una vez al hermano del Gordo le había pasado algo similar y cuando abrió para ver el agua, el vapor hirviente le quemó las manos y de pedo salvó la cara.  Así que metió las manos en el bolsillo de su campera, y comenzó a ver a su alrededor.
La ruta de piedras se perdía por entre la montaña, esa que lo acompañaba a su izquierda, y a ambos lados, tierra seca y algún que otro arbusto, para darle una pincelada de color al paisaje.  Ni casas ni nada hacia dónde empezar a caminar, se daba por hecho que el auto se había quedado sin agua y que la única vez que puso en el baúl un bidón por las dudas, fué en el quinientoscuatro, allá por el dosmil.
La radio había quedado encendida, y Jardín de Gente, desentonaba con la situación.  Se asomó por la ventanilla, quitó el pendrive, las llaves que estaban puestas, y cerró.  Y volvió a abrir a cerrar la ventanilla.


- Buenas, está en problemas con el auto? - Gabriel volteó la cabeza y detrás suyo tenía un caballo marroncito, del color del dulce de leche, y a su lado un hombre de unos sesenta y pico de años, vestido de jean y una chomba manga larga.  Raro atuendo para andar por ahí

- Hola, si, estaba esperando se enfríe un poco para ver que pasó, seguramente rompí el radiador o se cortó alguna manguera.  Sabe dónde puedo conseguir un mecánico por acá?.
- La verdad nunca supe que hubiese un taller por acá, los que andan por el ripio generalmente van en esas camionetas grandes que nunca se rompen
- Y entonces? - preguntó Gabriel
- En un rato cae la noche, le sugiero que venga conmigo, y mañana al levantarse, será otra historia
- Pero tengo que llegar al pueblo urgente, me están esperando
- Como quiera, Ud elije.


Cuando la noche ya era una realidad, los dos hombres a caballo, llegaron a un galpón o algo parecido que estaba iluminado por una fogata sobre uno de sus laterales

- Se ve que algo van a asar, espero sea comible - dijo el hombre este de sesenta y pico de años
- Acá vive usted? - preguntó Gabriel
- No, lo traje para que pase la noche, yo sigo mi camino - El hombre de sesenta y pico de años, subió a su caballo marroncito y se fue al galope, hasta perderse en la oscuridad de la montaña.


Comenzó a caminar hacia el fuego, y vió algo ensartado por un par de fierros, cocinnádose o quemándose, porque el fuego le daba de lleno

- El hombre vino a cenar?  espero haya traído un vino, por lo menos.  El Aníbal nos trae siempre clientes, pero es difícil sacarles una moneda.  No ven que esto es un boliche de comer? - El asador tampoco estaba vestido para la ocasión, mucho color en la ropa, más parecido a un curador de arte que a un lugareño.
- Me quedé con el auto, y vine a pasar la noche, así me dijo....
- El Aníbal.
- Si, si, ese mismo
- Ahhhh, bueno, pase, que ya hace frío, y espere adentro


Un galpón de unos diez metros de largo, sin más que una mesa hacia un costado, con una silla, un plato, un vaso y un juego de cubiertos.  No tenía ventanas, solamente la puerta por la que se entraba.  La luz la daba una de esas pantallas galponeras, con una bombita más grande que las habituales. Se sentó, no tenía más opciones

- No me dijo si trajo vino
- No, no traje
- Bueno, entonces le retiro el vaso, el agua de la zona escasea y dicen que no hace bien tomarla.  ya le traigo la carne


Algo chamuscado le pusieron sobre el plato

- Tengo que comerlo?
- Es lo que hay, no tenemos otro menú
- Pero...
- Oiga, Ud no vino a comer?
- No, ya le dije, se me quedó el auto, y cuando se hacía de noche...
- Ya me dijo, vino el Aníbal y bla bla bla.
Gabriel supuso que no había algo mejor que hacer, y empezó a comer.  No tenía mucho gusto a quemado y la verdad había comido cosas peores. Se quedó mirando a su alrededor, dió un par de bocados y se limpió la boca con el borde de su camisa.
- Le gustó el plato?  es la especialidad de la casa
Asintió con la cabeza y se quedó esperando....
- Son cuatrocientos pesos, postre no hay, y es sólo efectivo
Gabriel estiró un quinientos, y de inmediato recibió vuelto y un..
- Ya cerramos, vino en auto?
- No le dije que me quedé con el auto en la ruta y....
-  Ahhh, si si, lo había olvidado.  Bueno, que tenga suerte y vuelva cuando quiera. - El tipo se metió en el galpón, apagó la luz y de un portazo, cerró.  Y se perdió en la oscuridad.

Camino hacia el fuego que aún tiraba algunos chispazos, los últimos quizás antes de convertirse en brasas. Se agachó, buscó el calor en su cuerpo y acobijándose con sus brazos, se quedó dormido.


-Listo, hasta mañana al medidía no se despierta.  Dejalo en el galpón y mañana temprano, lo metés de nuevo en su auto.  Por si se te complica, llevá el pañuelo con formol.

- OK, mañana paso por mi otra parte



- Hey, oiga, toc toc, despierte! - Gabriel abrió los ojos y de inmediato los tapó  con su brazo para evitar los lastimaran el sol que entraba por el parabrisas.  - Está bien?  Necesita algo? - Dos policías fuera del auto y una camioneta con una baliza encendida era su inmediato paisaje.  El sol rebotaba en los vidrios del vehículo policial y lo distraía

- Creo que me quedé dormido, y ... - recordó su sueño, entregó su registro al policía que se lo reclamaba, y continuó - el autó, levantó temperatura, creo que se rompió algo
- levante el capot - el mayor de los dos, el que tenía alguna tira en sus hombros, fue hacia la trompa del Palio, levantó la chapa blandita, y de una le dijo - tiene una manguera suelta. Hombre, hay que revisar el auto antes de salir a la ruta!.  Ignacio! traé de la chata una pinza y fijate que hay uno de los bidones que tiene agua
El agente alcanzó lo pedido y se subió a la camioneta a contestar la radio.  Una abrazadera se ajustó, un bidón de agua se vació, y un capot se cerró
- Dele arranque... Bien, arranca, tuvo un Dios aparte, podría haber fundido el motor.  Igual hágalo revisar cuando llegue al pueblo.  Y revise el auto antes de salir a la ruta
La camioneta se perdió en dirección al Sosneado.  Gabriel aún estaba medio dormido.  Prendió el aire acondicionado a ver si el frío lo despertaba, y puso la música a todo volumen


" .. y anoche, en el Boxing Club, no hubo pela de fondo.  Todos esperaban ver al crédito local, Gabriel "dinamita" Alvarez cómo se ganaba el pasaje a las finales nacionales, pero, no se sabe porqué nunca llegó al cuadrilátero, y el rafaelino Mario Marquez sin transpirar ganó el billete a las finales que se llevarán a cabo en la Federación de Box, allá por octubre.  Qué lástima amantes del pugilato!"





Riqui de Ituzaingó













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