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Intruder (no te fies ni de una hoja)

- Mirá esa rajadura ahí arriba en la pared, la estoy viendo desde hace un par de días y está rara, fijate contra el techo, entra un dedo, y abajo es casi una rayita -
-  Hablá con el vecino, para mi son las hormigas, porque a la mañana cuando me levanto veo tierra justo debajo -
-  ¿Le protesto por las hormigas? -
-  Y si, ahí en el fondo ese que tiene, debe tener algún hormiguero -

En esta zona, hay mucho movimiento en los suelos, dicen los que saben que hace millones de años hubo una zona de montañas que fue desapareciendo, a fuerza de terremotos y esas cosas que pasan para que se acomode todo, como melones en el carro.  Pero como consecuencia de esos tiempos, actualmente casi sin que lo percibamos, el piso sigue latiendo, y las paredes se rajan.


El tipo se corrió hasta la casa de al lado, donde vivía Don Mario, y golpeó con los nudillos la puerta de chapa

-  ¿Qué se le ofrece? -
-  Hay una rajadura en la medianera, creo que es la pared dónde Ud tiene el jardín de invierno.  Supongo que son las hormigas que la están socavando cada día; contra el techo entra un dedo -
-  De mi  lado no hay rajadura, me voy a fijar bien.  ¿Ud dice que a la altura del jardín de invierno? -
-  Donde está el techo de chapas -
-  Venga, pase y miramos -
Don Mario lo guió al tipo hasta la parte de atrás de la casa, la cual estaba muy bien mantenida por su dueño, y por ende, las posibilidades que hubiese una rajadura sobre alguna de sus paredes eran mínimas.  Atrás de la cocina supo haber un patio, con esos techos de chapas de color, que se abren y se cierran, según el clima y la situación, lo requiera.  Pero ya hace unos años se vistió el lugar de vidrio y metal, y pasó a ser un buen lugar, simplemente para estar.
-  Yo no veo nada, y mire, si golpeo por acá "toc toc", suena seco, la pared está bien -  
El tipo se asomó a la parte de afuera y vió que ahí tampoco había indicios de grietas.
-  Qué raro, desde mi casa, a través de la rajadura se ve luz.  Mire, se le coló una hoja ¿hyedra?  - preguntó el tipo
-  Parece.  No me había dado cuenta.  De afuera no viene, debe bajar desde el techo -
Despidió al tipo con la tranquilidad que no había problemas, por lo menos de este lado de la medianera, elemento conflictivo si los hay. Volvió al cerramiento y se puso a ver la hoja que asomaba cerca del parante de aluminio.  No era muy conocedor de las plantas, pero por dónde se había colado debería ser alguna especie de enredadera, de esas que nunca se saben desde dónde vienen pero que siempre están.
Agarró el teléfono y le sacó una foto, y se fué al sillón.  La puso en Google imágenes y hubo un resultado "Hyedra de la India o Centures Hydras".  Y se puso a leer..
"..esta variedad de trepadoras, oriunda de la zona del nacimiento del Ganges, está presente en registros milenarios, y si bien no se duda de su existencia, ha sido motivo de
controversia entre distintos historiadores.  Los hallazgos en las Cuevas del Omin dan lugar a distintas interpretaciones acerca de su significado en los murales, desde ornamentación de lechos nupciales, hasta representaciónes de la Vía Láctea.  Hoy no existe tal como la muestra la foto (la misma pertenece al pintor Arido Kas, notable exponente del Hiperrealismo moderno), ya que ha mutado a lo largo de los miles de años de su existencia, en diversas formas, la actual, el conocido vulgarmente como Potus.."
Mario buscó en su teléfono una imagen de la hoja de un Potus, y fue a compararla con su hoja -  Esto no tiene nada que ver! -

La tarde del jueves siguiente, al volver de la panadería, encontró en la vereda a su vecino, el de al lado, hablando con alguien con pinta de constructor o algo así, por las herramientas que se veían en la caja de la camioneta
-  Buenas hombre ¿cómo va el tema de la rajadura, pudo solucionarlo? -
-  Ni me hable! Se me está cayendo todo el revoque, y la rajadura sigue avanzando.  Justo estaba viendo con este hombre a ver cómo lo solucionamos -

Mario entró a su casa, y dejó en la cocina la bolsa de pan.  Se asomó por la puerta que daba hacia atrás y vió su hoja de color morado, como suelen ponerse los ciruelos en época de floración.
Tomó su teléfono y fotografió la hoja, y mientras iba hacia el living, buscó la foto anterior, pero ya no estaba en su celular, posiblemente se hubiese borrado.


Ese fin de semana fue muy lluvioso en la zona, con granizo y ráfagas de viento que no invitaban a asomar la nariz por la ventana.  Pero cuando la tormenta de viento y agua terminó, hubo que lavar la ropa, y Mario llevó la caja plástica, llena de la durante la semana al lado del lavarropas, que estaba en el jardín de invierno.  Antes de irse miró la hoja, y para su asombro había crecido de tamaño y su color era un amarillo fuerte, como si hubiese soportado un sol de enero varios días.
-  Che Mario, ¿viste al lado?  Parece que la tormenta tiró una pared abajo; hay una pila de escombros considerable contra nuestra casa -
-  No vi nada che -  Se fue hasta la puerta y tal cual, todo el pasillo lateral estaba cubierto de escombros, y la pared de la casa propiamente dicha, estaba casi sin revoque, como quien la estuviese por restaurar.  Así no estaba el jueves.  Volvió y se acordó de fotografiar la hoja, en este caso amarilla como girasol.  Quiso guardarla junto a la anterior morada, pero ya no estaba -  Este teléfono me borra todas la fotos que saco! -

La semana siguiente fue como todas, levantarse temprano, ir a trabajar, volver, jugar con la  perra, tomar un café, en fin, rutinas semanales.  Pero el viernes, ya a lo nochecita, antes de prepararse el café de cada tarde, fue a ver a su hoja.  Encendió la luz y la hoja no era otra cosa que un dibujo pintado sobre la pared que daba al vecino, y ocupaba una parte importante del muro.  Sus colores eran matices del maíz, más claros por fuera y más oscuros por dentro.  Se acercó, apoyó su mano, y era un dibujo o una pintura, vaya uno a saber.  Miró hacía la unión del techo y del cerramiento, y la hoja que lo venía acompañando desde hacía días, ya no estaba allí, ni rastros de ella.  Le sacó una foto al mural que ya adornaba esa pared, y al querer buscar  la foto anterior, su teléfono, sin batería, se apagó.
-  Mario, ¿viste que van a hacer un edificio acá al lado?  Una cagada! Este es un barrio no sé cómo lo permiten -
- ¿Al lado dónde? -

-  Acá -  dijo su esposa señalando la casa del vecino que una tarde lo había visitado.
-  ¿Y los vecinos? -

-  ¿Qué vecinos? La verdad ni me acuerdo quienes eran, hace mucho que no están acá -
-  Esperá, no hace dos semanas me vinieron a tocar la puerta de casa, era el vecino de al lado, y fuimos a ver la hoja -
- ¿Qué vecino?  Te hicieron el cuento del tío, y ¿Qué hoja? -
-  Ayyy, no me digas que tampoco la viste!  La hoja que está sobre la pared, vení.. -
Prendieron la luz y la esposa dijo, riéndose -  Ahh, esa hoja que está ahí, la dibujó la nena hace unos días, cuando le regalamos los fibrones de colores.  Pero no molesta, dejala ahí -
Mario se quedó mirando, sobre la pared una hoja delineada con un fibrón negro, de no más de tres o cuatro centímetros, asomaba al lado del lavarropas, a la altura dónde llegaría la mano de su nieta.  Sacó su teléfono, lo puso en modo cámara y apuntó.  Fue hasta el living, y descargó en la compu la foto recién sacada
Su esposa que estaba junto a Él, le dijo -  Que linda foto esa hoja.  Me hace acordar a la de una trepadora que que siempre se menciona en todos los libros de la cultura hindú -



Riqui de Ituzaingó




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